En el Madrid ya estaban con la mosca detrás de la oreja desde hacía tiempo con Coentrao.
Su historial de faltas de indisciplina ya era importante, pero el miércoles llegó la gota que colmó el vaso de la paciencia. El portugués no se presentó a la primera sesión de entrenamiento de este 2013 y ese hecho desencadenó los acontecimientos.
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